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Artigo - Dermeval Corrêa de Andrade*
LA CONSTRUCCIÓN DE LA AUTÉNTICA CIUDADANÍA*
* En algunos puntos este texto trae un estilo distinto del producido originariamente para el XII Congreso Internacional de Teoría de la Educación – 2011 . Barcelona/España.
RESUMEN
Lo que diferencia este nuevo siglo y que afecta los procesos educativos es que los avances tecnológicos, en particular la recién Internet, amplió las posibilidades de relaciones profesionales y personales, pero también enfrió el sentido de ciudadanía en diversos segmentos sociales.
Esto es una amenaza a los aspectos aún no sedimentados de las conquistas de la Humanidad. Las instituciones sociales (familia, escuela, religión, política) traen conflictos que ya no pueden ser camuflados por el marketing invasivo que promueven, siempre ocultado el lado dañino de sus entrañas. Todavía son amenazas: falta de respeto a la diversidad cultural y a los grupos minoritarios; la pedofilia, el racismo, la discriminación de género etc.
Padres y educadores necesitan rescatar su autoridad a través de actitudes innovadoras, fundamentadas en conocimiento y afecto. Si no, serán arrestados por los dogmas de la competitividad, individualismo y consumismo. Jamás el proceso educativo necesitó de tanta creatividad para volver a sus funciones esenciales de apoyo a la ciudadanía.
La sociedad no puede aceptar la dirección equivocada impuesta a la educación, que excluye millones de personas de los beneficios civilizadores. Necesita vivenciar las proposiciones de una Educación Social Transformadora.
UNA INTRODUCCIÓN NECESARIA
Hay tres hechos indiscutibles en la actualidad. El primero es la constatación del enorme avance tecnológico que ha facilitado la vida de millones de personas. El segundo es la superficialidad de las ideas y de los sentimientos de otros tantos millones de seres humanos. Es probable que haya una correlación entre ellos, pues crecen al mismo ritmo y velocidad. Esto significa que ya se configuran entrelazados en la mentalidad predominante en casi todo el planeta. El tercero es que, fuera de las clases más privilegiadas, proliferan en todo el mundo, millones de personas excluidas de los beneficios de la modernidad.
Pero si la ventaja del avance tecnológico es importante, ¿cuáles son las ventajas de la superficialidad de los seres humanos, o más bien, a quien sirve y lo eso perjudica el logro de la verdadera ciudadanía?
La respuesta comienza a tomar forma cuando verificamos que hubo un cambio de enfoque con la caída de valor del trabajo y de la educación de calidad. Estos se caracterizaban y daban la dirección a la vida de las personas, cuando eran vistos como ciudadanos, o incluso un camino a la ciudadanía, un trayecto que vislumbraba varios logros sociales posibles. Había el sueño de que una gran parte de los excluidos tuviesen acceso a estos logros. Fue la idea de bienestar social para todos. Esta aspiración se quedó para tras, junto con el siglo XX.
En los últimos años, la idea de sujeto-ciudadano emigró para el concepto de objeto-consumidor. Muchas personas no se dan cuenta, aún, de la diferencia, cuando se les trata como consumidores y no como ciudadanos. En otras palabras, vale más quien TIENE, y menos quien ES; lejos de el valor de TENER y SER.
Las sociedades alienadas en la perspectiva de la globalización, conectadas en la tecnología y el consumismo han dejado, sin duda, la perspectiva de la educación para que los seres humanos sean mejores personas. Se verifica, pues, el fetichismación de los objetos y las tecnologías a gran escala y, para eso, ¡la llegada del marketing es muy decisiva! Por supuesto, las sociedades siempre han necesitado atender la escolarización de una gran parte de su población, sin embargo que, los que estudian más (educación técnica e incluso no humanista) llegan a los mejores puestos en el mundo del trabajo, ganan mejor y... ¡gastan más! Es por intereses mercadológicos que llevan un portador de mente consumista, sin crítica, y nada interesado en la cultura, tiende a ser deseable por los poderosos segmentos económico- financieros. Un adulto con mente infantilizada es más competitivo, imitativo y mucho más envidioso. Aquí hay una trampa astuta para la juventud, que camina a una inteligencia irresponsable.
Otro aspecto que surge es que, bajo la enorme diversidad de los deseos y el consumo, se ha instalado una sola ideología. También hubo el control de los sentimientos medianos, probable de que sean encontrados, cuando millones de personas ven, en tiempo real, varios eventos en la televisión (hasta las guerras reales se han vuelto escenas de guerra como una mega-producción cinematográfica). Esto sucede en cualquier parte del mundo y la respuesta viene con una idea básica, superficial, mal informada y, en general, con las emociones más superficiales posibles. Cualquier profundidad pasó a molestar a la mayoría de la gente. La ideología dominante proporciona una rápida evaluación y casi igual para millones de personas que trabajan con los mismos conceptos de bueno / malo. Difícilmente podrían profundizar en lo que sería justo o injusto. En este punto nos chocamos con las limitaciones de las informaciones preconizadas que llegan y con la indiferencia del espectador por la verdad. ¡Cualquier "explicación" o "respuesta" sirve!
Se debe señalar que el poder de los medios de comunicación y especialmente la televisión en todo esto. Los periódicos, por ejemplo, con raras excepciones, no profundizan las noticias, no investigan la fuente, ni están interesados en asuntos más importantes. La televisión, a su vez, utiliza los informes de prensa (siempre proporcionados por las grandes agencias internacionales) y vuelven aún más superficiales lo que los periódicos filtran y..... Así van. Todo se queda muy igualado y superficial. El espectador-consumidor, por lo general, agradece este nivel de periodismo, porque no tiene que pensar, o más bien, tiene la sensación de ser experto en modernidad. En lo que respecta al entretenimiento, la TV casi no necesita de los periódicos. Ella se hace su propia estupidez. ¡Hace que todo sea igual y de pésima calidad!
Lo lamentable es que en el mundo de hoy, la televisión es un núcleo de enseñanza masiva alienante, especialmente en América Latina. Constaten cómo actúa sobre nuestros niños, convirtiéndolos en sujetos de presión sobre sus padres, haciendo cumplir sus deseos con autoritarismo. Los niños han recibido lecciones de una manera brillante sobre la vida de consumismo. Ciertamente irán complementar su aprendizaje con los políticos que, cómo vampiros, ya están corriendo detrás de sus padres (¡¿para representarlos en el Parlamento?!), todos muy versados en los trucos electorales. Lo más dramático es que la gran mayoría de los adultos o abren sus sonrisas, o da la espalda a todo esto.
Vemos que la globalización y su sofisticado aparato hacen el vínculo directo entre los instintos humanos y los fetiches. Alteran el "tiempo" en la y para el cumplimiento de los deseos, favoreciendo así los vicios en la Internet y otros vicios relacionados con las drogas ilegales. Estos son factores que, en conjunto, impelen las personas para más consumismo, cambiando su umbral natural de tolerancia a la frustración. Así queda diseñada la excavación para los advenimientos contrarios a los Derechos Humanos Fundamentales y, por tanto, una auténtica ciudadanía.
EL MUNDO ES PELIGROSO
Que el mundo siempre ha sido peligroso, no es novedad para nadie, porque la humanidad siempre ha temido catástrofes de la naturaleza (terremotos, inundaciones, sequías, etc.). Pero hoy en día, estas amenazas están siendo suplantadas precisamente en las zonas que dependen sólo de la acción directa de los seres humanos: guerras, la destrucción de sectores importantes del ecosistema, el hambre, las muertes por accidentes de tráfico y las pandemias (SIDA), el suicidio, y ahora los accidentes en las centrales nucleares, causados por errores humanos o desastres naturales. Un agravamiento de la situación actual es que el mundo nunca tuvo una población cómo la de ahora, más de seis millones de personas, ya en esta década, con la mayoría de ellas viviendo en las grandes ciudades.
Otra señal preocupante es que la destrucción del planeta está en ritmo acelerado. Hasta el siglo XX parecía que el agua potable sería inagotable, y que la materia prima extraída de los lejanos países pobres era interminable. La nueva conciencia demuestra que viviremos, en las próximas décadas, un nuevo y enorme apartheid: una minoría que seguirá a disfrutar libremente de los beneficios de la tecnología y de un espacio de seguridad estratégicamente delimitado y los miles de billones de personas que correrán detrás de las posibilidades de supervivencia. Teniendo en cuenta esta nueva realidad, ¿la ciudadanía será ampliada y profundizada, o caminaremos a un grande revés?
Las primeras señales ya están expuestas. Una de ellas es el problema de la inmigración. Miles de africanos, huyendo de las enormes dificultades sociales y económicas acuden a Europa. Otras personas, no tan desafortunadas, migran de los países empobrecidos de la comunidad europea para los países ricos. Las primeras (África) sobreviven en un estado de semi-esclavitud, otras venden su fuerza de trabajo por 1/3 de los salarios que ganan los compañeros más afortunados. El mismo fenómeno está ocurriendo con los latinos.
Si la situación actual de la educación social, administrada por las diferentes instituciones, es desfavorable para el ciudadano común, ¿qué pasa con el escenario futuro que se avecina? Me refiero a un movimiento en el campo de la geografía humana sin precedentes, tanto en términos de movilidad regional, cuanto al desequilibrio entre el número de hijos de europeos, africanos y latinoamericanos. ¿Será que los países dominantes irán suspender el derecho de IR y VENIR de todo y cada ser humano?
Los nuevos "parientes" *, o no invitados, o que huyen de la pobreza de sus países (estos países que el mundo civilizado explotó y se encargó de hacerlos económicamente inviables,) ahora tendrán que ser asimilados o rechazados para fuera de los patios traseros de los civilizados. Estos tendrán que definir CIUDADANÍA PARA QUIEN. El mundo "civilizado" ¿va a crear su propio apartheid, en el siglo XXI? ¿Cuáles serán esos nuevos paradigmas? ¿Europa puede postularse como defensora de los Derechos Humanos en algún lugar del mundo?
La novedad del inicio del siglo XXI es que todas las naciones bien colocadas en el ranking de calidad de vida (salud, educación y cultura) están con sus poblaciones en decadencia numérica. Los nuevos "parientes" están al acecho muy cercanos de ellas produciendo un número significativamente mayor de hijos, fruto de la falta de educación secular. Pero los europeos no sienten la necesidad de producir nuevos seres humanos. ¿Qué está pasando con estas nuevas generaciones de civilizados?
Si los Estados Unidos ya están experimentando, desde hace décadas, el acoso a los nuevos "parientes" y si hay algún estado en el que los recién llegados suman casi la mitad de los de la tierra natural, ¿cómo convivir con eso, en términos de ciudadanía? Ellos no perdonan, incluso hoy en día, los intrusos, a pesar de que necesitan de ellos para los servicios que se consideran subordinados. ¡No seamos hipócritas! La diferencia entre los seres humanos, en términos de civilización, las desigualdades siempre estarán presentes. El problema es que ahora se agiganta algo que marca una diferencia muy visible: Los negros y los otros de piel también oscura. La pobreza de los blancos se esconde "mejor". Vivimos en una época de las diferencias humanas, en parte, tolerables, pero hay que señalar las diferencias intolerables, ya que son inhumanas.
La posible solución no será la ideal, ni tampoco consentida, será la posible. Pero no se puede seguir un enfoque de sentido común. ¡Esto ya tenemos a gran escala! De alguna manera tenemos que utilizar el ejemplo del joven y retrasado Brasil para que se pueda vislumbrar una alternativa posible para una verdadera ciudadanía.
En esta tierra, se siente en la carne y sabe muy bien lo que fue la destrucción de los pueblos indígenas y esclavitud extinta sólo hace tres siglos. Con tal devastación, se convirtió en un
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- Hablando de la sabiduría indígena, todos estamos relacionados, que pertenecen a la misma familia humana.
país "blanco", facilitando la llegada de los españoles, japoneses, italianos, alemanes, belgas, turcos y norteamericanos, incluso. La agrupación hirvió con esa mezcla humana tan diversa, con todos los prejuicios, la discriminación y el racismo que pueda imaginar. Pero hay una gran diferencia de los europeos y los americanos: los que vinieron de fuera, aunque pobres en sus países, a menudo eran considerados superiores por la ideología dominante, extendida hasta los más "bajos" estamentos sociales. A pesar de tantos desacuerdos (la dictadura militar, la invasión cultural de los Estados Unidos, la corrupción) Brasil tiene a enseñar al mundo lo que es tolerancia racial.
Europa está experimentando ahora (y estas nuevas generaciones, que han tenido distorsionadas las lecciones de historia a través de los ojos del dominador, no saben de algo nuevo y diferente, siendo que el equilibrio de estas naciones se verá comprometido por las crisis económicas, producida naturalmente por la competición capitalista (y lo que es más importante en nuestro objetivo de estudio) será abordada por una avalancha numérica de los llamados " ciudadanos cuarta categoría ".
¡El mundo es de todos nosotros! Los que se presentan y se reproducen en el escenario actual son de la misma familia que comenzó su viaje, hace miles y miles de años, en busca de la conquista de las tierras y días mejores. Somos parte de este universo. Algunos dirán: ¿lo que la historia nos importa? Nosotros estamos mediados por la velocidad de Internet, de los mercados, etc. Es verdad, pero los problemas que se enfrentan se han pegado, se han encolado en la piel de la persona civilizada. La cuestión es que ahora no puede ser disfrazada.
Los cambios en los estamentos económicos forman un pasaporte para las minorías que se destacan en algunas áreas profesionales de visibilidad social. En países como los Estados Unidos, las cosas se vuelven más claras. Hay enemigos (los negros) y los opositores (los latinos). Todos conspiran contra la avanzada aristocracia blanca ¿Y en Europa? Ahora, casualmente, la situación es la misma.
El problema de la aristocracia blanca es que, para ella, esos malditos opositores y, a veces, enemigos, vienen de tierras lejanas y ahora llenan su patio trasero de niños negros y también otros de piel también oscura. No traen nuevas tecnologías, solo traen sus brazos y sus amenazadores genes.
No vamos a insistir demasiado en este asunto por ahora. Debemos preguntar ¿por qué están recibiendo la visita de estos seres extraños? ¿Por qué estos vienen sin ser llamados? ¡La respuesta está en el caos! En el caos que se ha transformado, durante siglos el continente africano. Cómo fue dividido por las naciones extranjeras, todas aquellas que se dan la primacía para defender los Derechos Humanos y la Ciudadanía.
De hecho, de vuelta al caos: los barcos de esclavos cruzando el océano lleno de negros fuertes para sostener el hogar y la riqueza de los blancos. * Las grandes senzalas* con amontonados de seres humanos, castigados física, psicológica y culturalmente, a diferencia de la gran casa de los poderosos amos blancos. Añadida a estas tragedias está la destrucción implacable de los pueblos indígenas. ¿Como uno puede olvidar-se, o volver la espalda a este holocausto?
Si esto no fuera suficiente para que el descompaso histórico de nuestros pueblos, las guerras mundiales siempre han sido seguidas por el reparto de África, o sea, para quien quedaba a cada pedazo que iba ser explorado. Nueva forma de retirar su riqueza mineral y derramar la
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* Fue un gran alojamiento, que estaba destinado a albergar a los esclavos de los ingenios y haciendas en Brasil. Eso es lo que Joaquim Nabuco (escritor y verdadero cerebro del abolicionismo) afirmaba ser "el grande palomar negro”
sangre de aquellos seres humanos. De hecho, si nos adentramos más en el camino de la historia humana, vemos que, originalmente, la "ciudadanía" se ha creado en realidad por los griegos, que tenían la sociedad dividida en los ciudadanos (un pequeño número de hombres de primera clase) y excluyan a las mujeres, los esclavos y los extranjeros.
No vamos a insistir más en el pasado distante, pero nadie quiere negar lo fuerte que son los intereses de eliminarlo. Las instituciones religiosas que participaron en estas cruzadas, los financieros, los conquistadores heroicos, todos contribuyeron a la situación del status actual. Así que uno se puede preguntar: ¿ciudadanía para los hijos de quién? Cualquier educador social tendrá que saber dónde se encuentra el mundo moderno con el fin de mejorarlo. Si no se aprende a comprender el pasado, no se puede comprender el presente. Ni aprende el sentido de justicia.
La neo-colonización, los que han alcanzado una sofisticación tecnológica nunca antes vista, están en un grado de deshumanización creciente, son cada vez más inmersos en el consumismo, en el individualismo y en el hedonismo, por lo tanto, lo que hasta hoy, buscamos como ciudadanía debe ser repensada
EN BUSCA DE UNA CIUDADANÍA AUTÉNTICA – LO QUE HACER
Mucho tenemos apuntado que las capas intelectualizadas de diferentes naciones fueron tomadas por una avalancha de noticias contenidas en lo que llamamos globalización. Si miramos más allá de las apariencias, verificamos que el real movimiento ocurrió en términos de capitales financieros, de información y de los productos fabricados en diferentes partes del mundo. El trabajo y su valor han sido triturados. La educación fue secuestrada, en su utilidad, por el mercado. El ritmo de todo el mundo ha cambiado. Todo empezó a depender de la velocidad. Se fundió la necesidad de velocidad para satisfacer las demandas de una instancia humana que desconoce el tiempo: el deseo. La producción, junto con el trabajo, desaparecieron de los ojos del consumidor.
La aparición de un otro intermediario poderoso, el marketing, organizó las ideas y los deseos de los niveles globales. En este contexto, los educadores y los padres han perdido poder y se convirtieron en asesores retrasados (de acuerdo con la nueva mentalidad) de niños apresurados y voraces que han elegido el mundo virtual y la velocidad cómo iconos. El resto ha perdido la gracia para los jóvenes.
La otra parte del mundo, que no consigue acompañar o insertarse en este nuevo contexto, sigue otro en otro ritmo y con los mismos problemas de educación: los jóvenes culpan a sus profesores y los padres por no haber puesto a todos en el nivel de consumo y participación social que desean.
Si se llega a un momento tan preocupante de la Humanidad, hay que preguntarse ¿lo que los seres humanos tendrán a ganar en el futuro, si persistieren en las acciones sociales de consumo? Respondemos por partes. En primer lugar, sólo el conocimiento puede detener el ritmo tan frenético. En segundo lugar, la velocidad de las máquinas no se puede confundir con la velocidad de los sentimientos de la gente. El cognitivo tiene un ritmo, los sentimientos, otro. Información es diferente del conocimiento. Los jóvenes están disponiendo de informaciones y oportunidades de la Internet y no del conocimiento.
Este campo del conocimiento debe ser gestionado principalmente por las instituciones educativas. Para eso, los profesores tienen que caminar en búsqueda de nuevos conocimientos y actualización de los anteriores. Si no se convierten en maestros, en el sentido de Confucio, no serán respetados por los estudiantes. Tienen que asumir la educación social de los estudiantes y recuperar la competencia de autoridad necesaria.
El ambiente escolar tiene que recuperar la alegría del conocer, a través de numerosas actividades que pueden despertar la pasión y el gusto por el descubrimiento. Por lo tanto, teatro, deportes, música, danza, artes visuales... Deberán ser tomadas más en cuenta, con los profesores siendo mediadores con otros sectores sociales, tales como entretenimiento de calidad y la cultura en general. ¡Sólo que con una nueva mentalidad!
Los gobiernos deben invertir más en sus maestros, sin embargo, debemos encontrar una manera de calmar la omnipotencia de los maestros y exigir que se conecten con la actualidad, en sus lados más avanzados, tienen que aprender a aprender de nuevo. De lo contrario, querrán volver al pasado en busca de un poder que ya no existe.
La escuela puede seguir siendo un medio el ambiente más democrático de la sociedad, si re-equilibrada en sus instancias. El estudiante tiene que pasar por sus enseñanzas y salir claramente mejor, de contrario la escuela continuará en el descrédito. La escuela debe ser un ambiente creativo y estímulo cultural, donde se aprenda CIUDADANÍA. Si falla, lamentaremos en el futuro debido a la debilidad o sociedad con los polos destructivos de la civilización. El maestro que no discrimina, que se desarrolla técnica y culturalmente, que ama lo que hace, será sin duda, un punto de referencia para la ciudadanía del estudiante.
Cuanto a los padres, se encuentran con más problemas, porque si los profesores son funcionarios públicos y reciben un salario por el desempeño de su trabajo, las relaciones familiares son muy diferentes. Los "contratos" son invisibles. Los momentos más importantes en la vida de cualquier persona ocurre en el medio familiar, tanto en términos de atención, afecto y aprendizaje. Hasta los tres años de edad, el niño ha aprendido y desarrollado ritmo y velocidad y calidad psicomotora, intelectual en proporciones jamás alcanzadas en ninguna otra etapa de la vida.
En los años siguientes, los niños pueden entrar en la comprensión de la importancia del trabajo, al ver a la madre o el padre preparar la comida, vestirlos, darles apoyo cuando sea necesario. Cuando ven los adultos en el cuidado de la casa, de las plantas, de los animales (por si caso los tienen), todo esto les dará la idea de la realización del trabajo de transformación. Es lamentable que los padres retiren a sus hijos sus atribuciones y pasen realizarlas en su lugar. Esto hace que sean muy exigentes con sus padres y quieran que sus necesidades sean satisfechas rápidamente. Es necesario crear un equilibrio entre lo que el adulto debe hacer y lo que el niño tiene que hacer. El sentido de la justicia es el fundamento de lo que llamamos ciudadanía. Si el niño no aprende a respetar a sus padres, hermanos, los animales y las plantas, no respetan el profesor, el portero, etc. Si el trabajo ha perdido su valor, se debe recomenzar por su recuperación… Y eso comienza en el hogar.
Vean lo que la ideología que domina el imaginario de los padres, desde el principio, se transmite a los niños. Estos tenderán a ser autoritarios o centrados en sí mismo o compasivo y afectivo, en función de las actitudes que ven en casa. Otro hecho sobre la infancia es que los niños aprenden mucho más observando e imitando a los adultos, pues todavía no tienen la capacidad cognitiva para entender la realidad en que viven. Ellos ven los detalles, las sutilezas de los padres, que tal vez puede ser que estos no se den cuenta. Los hijos de padres prejuiciosos y discriminadores, al tomar ventaja de las actividades sobre los excluidos, tienden a cristalizar actividades retrasadas. Damos énfasis a la infancia porque en ella se puede inculcar en los seres humanos es la noción de lo que es la ciudadanía.
A su llegada a la escuela, el niño tendrá una nueva oportunidad, en el sentido de tener desarmado algunos prejuicios contra otros niños. Si en su familia él se había acostumbrado a los iguales, en la escuela tendrá ante sí los niños muy diferentes (si la institución tiene las puertas democráticas). La diversidad étnica es una gran oportunidad para superar los prejuicios, desde que los adultos no realicen ningún tipo de discriminación.
En Brasil, hubo una fusión étnica y cultural que fue más asimilada y tolerada en comparación con el primero mundo, no por razones humanitarias, sino por la necesidad para la vida diaria de los que salieron de sus países y llegaron aquí. Las puertas fueron abiertas por los gobiernos y la nueva nación brasileña los recibió por conveniencia del proyecto de búsqueda de desarrollo tecnológico y blanqueamento que se había establecido. Sin embargo, fueron recibidos como superiores a nuestros negros y indígenas e con igualdad a los portugueses que nos colonizaron.
Todos se arreglaron con mucho trabajo y sudor, conservaron las características de sus países de origen, y adicionaron a esa identidad cultural, que se había quedado del otro lado del Atlántico, una nueva mezcla cultural y étnica de forma gradual. Esta mezcla de tantas gentes ocurrió por necesidades instintivas, como una contraposición de los jóvenes a las ideas conservadoras sobre la familia y las "riquezas" traían las personas mayores.
¿Ven ahora la importancia de lo que demostramos en las páginas anteriores, en relación con las diferentes naciones y los pueblos? La búsqueda de la auténtica ciudadanía no admite milagros, ni distorsión de las apariencias. No se trata en este trabajo para plantear todas las posibilidades de educación para la ciudadanía auténtica, sino para mostrar cómo y bajo qué condiciones ella se puede establecer. Idealmente, hablamos de ciudadanía para todos, pero sabemos que es una utopía.
Para nosotros es suficiente que caminemos hacia una dirección de civilización, aun teniendo en cuenta la ciudadanía auténtica cómo la convivencia de los diferentes, bajo conflictos y diferencias tolerables. Así que evitamos hacer conjeturas sobre un futuro demasiado lejos. Es delante de esta realidad la que destacamos la importancia de la EDUCACIÓN SOCIAL TRANSFORMADORA. Si la educación social que prevalece en la mayor parte del mundo es de la alienación, la Educación Social Transformadora presenta fundamentos para combatir este efecto. Para lograr este objetivo se basa en la Psicología de la Ideología, que señala el análisis de la ideología, dentro de las instituciones, como pilar mayor de la concientización. Si la Psicología de la Ideología es el fundamento teórico de esta nueva disciplina, ella, la Educación Social Transformadora es el brazo de acción (praxis) de las intervenciones en la realidad.
Esta nueva línea de la educación dice que no se puede perder de vista que el ciudadano o ciudadana de los tiempos actuales necesita de la educación científica y tecnológica, pero también de una educación social bien orientada (que abarque los conocimientos científicos y las relaciones sociales justas). Una educación que forme personas solidarias, más conscientes de sus derechos y responsabilidades y, en consecuencia, más participativas en la implementación de la AUTÉNTICA CIUDADANÍA.
BIBLIOGRAFIA
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